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Sobre el niño de Can Tunis y la profecia autocumplida


Me pregunto si el niño que un día fuimos se reconocería en la persona que hoy somos. Cada nuevo día, cada nueva persona que entre en nuestra vida, cada decisión que tomamos o dejamos de tomar nos hace ser una persona completamente distinta.
la cara y la cruz de la vida son una misma cosa, el cambio, imposible de predecir. Por lo general pensemos lo que pensemos que va a ocurrir al día siguiente, rara vez se cumple de la misma forma en que lo imaginamos.
Seguramente conservamos parte de nuestra identidad, tal vez el adulto y el niño conviven a veces y en ocasiones se niegan a reconocerse.
Es cierto que el entorno limita, es cierto que hay cosas que quedan marcadas para siempre. No obstante, lo que más obstaculiza la libertad de nuestras acciones es sin duda lo que pensamos sobre nosotros mismos, los límites que nos imponemos y las barreras que creamos y vemos como insalvables, empujados por una sociedad obsesionada por controlar y predecir prácticamente todo.
Es cierto que cuando la vida nos da una estocada lo más sencillo es tomar una actitud fatalista. Tal vez haya cosas que tengan que ocurrir necesariamente y de las que no podemos huir, aun así, lo que ocurre normalmente con esto es que no sabemos o no queremos descifrar los mecanismos ocultos que desatan los acontecimientos, y nos sorprendemos cuando estos ocurren. Así tenía que ser pensamos, es el destino.
ojala fuéramos capaces de volver a aquel niño que pensaba que todo era posible y que veía el futuro como un campo abierto lejos de preconceptos y autolimitaciones. Es inútil que nos empeñemos en controlar algo que no existe, no podemos hacer nada con el futuro. Lo único que podemos predecir y con lo que podemos contar es el cambio, que en algunas ocasiones nos guiara y en otras hará que nos sintamos perdidos pero más vivos que nunca.

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" A ciegas" adaptación al cine de la obra " Ensayo sobre la ceguera" de Jose Saramago

Si tuviera que elegir un único libro como compañero de un viaje sin fecha de regreso, sin duda, sería Ensayo sobre la ceguera, a mi juicio la mejor obra del escritor portugués. Debo decir también, que de haber podido elegir, hubiera preferido que no se hubiera llevado al cine y que la única forma de acercarse a la historia fuera a través del libro. No obstante ha ganado mi curiosidad a mi idea romántica de conservar la historia tal y como la leí, tal y como la imagine en mi cabeza.
Parece claro que cuando una obra literaria te entusiasma, su adaptación cinematográfica jamás cumplirá del todo las expectativas, porque allá donde tu imaginación llegó nunca lograra hacerlo el director de cine más consagrado.
aquí dejo una entrevista a Saramago sobre la película:

DANI R. MOYA. GRANADA A ciegas´, dirigida por Fernando Meirelles, ha convencido al premio Nobel portugués, a pesar de que manifestó que no le gustaba el título escogido.
-Cuando le propusieron la adaptación, ¿le gustó la idea?
-Cuando terminé ´Ensayo sobre la ceguera´ tuve la conciencia inmediata de que con esa novela empezaba algo diferente, nuevo, en mi trabajo literario. Curiosamente, y aunque siempre he sido renitente a adaptaciones, comprendí enseguida que esa novela había nacido para ser adaptada al cine por el tema, pero pensaba que si caía en manos de productores norteamericanos podría ocurrir que sus intereses no coincidieran con los del autor. Eso me llevó a rechazar muchas propuestas, sobre todo de EEUU. En esa estábamos, rechazando, cuando aparecieron los canadienses, que finalmente han hecho la película. La decisión que tomé, hoy lo veo claro, fue sensata y equilibrada. Confié en mi instinto. No conocía a las personas, pero me gustaron, por la naturalidad, la sinceridad que mostraban... Así que sin más, les entregué la novela.
-¿Qué le ha parecido la película? ¿Es fiel a su libro?
-Con independencia de que la película está basada en un libro mío, me ha parecido magnífica. Respetuosa con el texto tanto en la fotografía como interpretación... Pero sobre todo como producto independiente. A Meirelles le dije que tenía libertad y así ha sido: igual que no permito que nadie interfiera en mi trabajo, tampoco interfiero en el trabajo de otros. Como producto fílmico, me parece magnífico en todo: fotografía, dirección, actores, banda sonora...
-¿Qué impresión tuvo al ver que sus personajes tenían un rostro, distinto, claro, al que usted imaginó durante la creación de la novela?
-Yo nunca le pongo rostro a mis personajes. Si hay información sobre su físico, son cosas mínimas, no pierdo el tiempo describiendo a los personajes, de modo que los actores que han participado podía ser otros. No hemos buscado tipos que correspondieran a los personajes del libro, se han buscado buenos actores para interpretar los papeles de la película.
-¿Qué habría cambiado del filme?
- Eso es lo mismo que si alguien me preguntara qué añadiría o quitaría a la novela.... Las cosas son lo que son y el juicio es a la totalidad, no a partes. Lo que cuenta es la coherencia de la narración. No le quitaría ni añadiría nada.
-¿Sigue teniendo vigencia su novela casi 20 años después de su publicación?
-Esta novela podría haber sido escrita en cualquiera momento. El mundo no es tan diferente a hace 20 años. El mundo no es bueno; él no tiene la responsabilidad, pobre mundo, somos nosotros los que no somos buenos. El ser humano se comporta como un animal enfermo de supersticiones, de rutinas, prejuicios, de los que parece que no somos capaces de liberarnos. Fernando, en cualquier momento de la historia, podría haber hecho la película y yo escribir la novela.
-¿Le gusta el cine actual?
-Hay un cine de consumo mayoritario y banal, pero hay buena historias, claro que sí. Quizá ese cine de calidad no esté tanto tiempo en cartelera. Quizá interese menos que el cine de calidad esté en cartelera. Quién sabe.
-¿Ha tenido más propuestas de adaptaciones que haya rechazado?
-Todas mis novelas han tenido propuestas de adaptaciones, algunas más de veinte propuestas... De Irán hay propuestas muy, muy interesantes.

Los miedos de Saramago a esta adaptación eran comprensibles. Como bien dice, sus obras son analíticas y el cine es pura síntesis. A lo largo de la película una voz en off se encarga de hacernos llegar alguna de las frases presentes en el libro de esas que invitan a una profunda reflexión que puede durar días, de hecho esa es la intención de Saramago y así lo ha manifestado. No obstante, es cierto que al visionar la película debido a la rapidez propia de los medios audiovisuales no nos da demasiado tiempo material a sumergirnos en esa reflexión sin perdernos algo de la trama.

Meirelles (al respecto del punto anterior): Hicimos una versión provisional en la que se sobreimpresionaban en la pantalla ciertas frases, pero vimos que era artificial y no quisimos imponérselo al público.
Saramago: ¿Por qué no vamos a imponer alguna cosa al espectador? Se ha creado una forma canónica y repetitiva de contar las cosas.
Meirelles: Pero es que me pareció muy literario.
Saramago: Pero, ¿literario es un defecto?
Meirelles: Nos pasamos mucho tiempo decidiendo si lo quitábamos o no...
Saramago: Y lo quitaron, claro. Se pasó seis meses pensando y al final no me preguntó nunca...

¿Le gusto al autor la película? la respuesta parece clara.
Comencemos por el título. la verdad, considero, al igual que Saramago, poco acertado creo que pierde parte de su esencia, aunque a nadie se le escapa que el título original sería inviable por el miedo de la gente a ser sometida a una soporífera clase magistral.
Resumiendo, la película es bastante fiel al libro aunque muchísimo mas suave, parte de la esencia de la novela era, a parte de la maravillosa forma de escribir y de platear las realidad de Saramago, la crudeza. Según el director del film esta característica fue respetada en un comienzo hasta que se dio cuenta de que los espectadores que la estaban visionando tuvieron que salir de la sala y decidió retocar ese aspecto.
Cabe también advertir que quienes vayan a verla con el único objetivo de ver una trama y un argumento sin más, seguramente no saldrán del cine especialmente entusiasmados. Es necesario acercarse tanto a la película como al libro, entendiéndolos como una metáfora de la vida y del ser humano. Creo que lo ideal sería disfrutar primero de un libro que siempre será una obra maestra, no así la película.

Resumiría esta historia en una simple frase “¡Que ciegos estamos!”. Inmersos en nuestra rutina, en nuestras cosas, en el ritmo que la vida exige sin darnos cuenta de lo que en realidad ocurre a nuestro alrededor, sin conocernos siquiera a nosotros mismos. En ocasiones es necesario pasar por situaciones difíciles y traumáticas para abrir los ojos y descubrir por fin quienes somos y de lo que somos capaces.
Aquí dejo una de las frases de la película para que abráis boca y llevéis el terreno adelantado en lo que a la reflexión se refiere:

“Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”



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El hombre anuncio y Fernando Alonso

¿Alguien es capaz de apreciar la diferencia entre ambas imágenes? Parece claro, uno es Fernando Alonso, el otro no. No obstante, más allá de la clara evidencia, ambos son la misma cosa aun cuando empleen envoltorios bien distintos. Aún así, El primero atenta contra la dignidad del ser humano y el segundo no.
Aunque no logremos entenderlo del todo así es. El primero debe prohibirse, ocultarse, es demasiado denigrante para el ser humano usar su cuerpo como reclamo siempre y cuando, claro esta, no aparezcan en él, marcas de primera categoría y no se trate de un personaje idolatrado.
Es que cuando se trata de venderse, mejor hacerlo bien y que cada centímetro de tu cuerpo valga su peso en oro. Entonces y solo entonces, dejarás de ser un indigno hombre anuncio para llegar a ser un reclamo publicitario de primer orden reconocido por la sociedad. Hasta tal punto que todo el mundo querrá copiarte para llegar a ser un reclamo publicitario andante, pero no del montón, un seguidor de Fernando Alonso, que gasta sus ahorros en comprar sus camisetas, sus gorras y al igual que su ídolo contribuye al enriquecimiento de las primeras marcas, eso si, sin llegar a percibir por ello mayor retribución que la de sentirse un digno hombre anuncio.

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Luz en la oscuridad

Luz y oscuridad, dos caras de una misma moneda o tal vez una sola. Normalmente tendemos a separar las cosas, a etiquetarlas, a darles un nombre para que así nuestro universo no sea tan complicado.
No nos engañemos, en verdad, todo forma parte de una única realidad, no hay día sin noche, no podemos esperar que así sea. Solo debemos tratar de comprenderlo y aprender, abrir los ojos, y andar a tientas si hace falta con la esperanza de ver a lo lejos aquel pequeño y ridículo faro al que sin saber muy bien por que nos aferramos, seguimos caminando, tal vez no lo alcancemos nunca, o tal vez si, lo importante es tener muy presente su existencia cuando nos toque un tramo del camino en penumbra y no desfallecer, paso a paso y cada paso será un paso menos.
Si la noche es cerrada como un fundido en negro y no nos permite ver, durará poco. Si de verdad lo pensamos son mas largas las horas en que contamos con una pequeña guía en el camino.
A los que hoy sufren, a los que están perdidos en la tormenta, a tanta y tanta gente que no es capaz de vislumbrar una luz que les guíe en el trayecto, no puedo más que decirles que conozco demasiado bien ese sentimiento. No obstante, No es conveniente correr, exigirse recorrer el camino a trompicones y tampoco aferrase a la comodidad del fatalismo.
Sigamos nuestro propio ritmo. En ocasiones resulta necesario pararse, tomarse un tiempo, sentirse perdido en el mar y vivir en plenitud ese sentimiento de desasosiego, esquivarlo, no permitirse sentir, no es de ninguna manera el camino adecuado por mucho que esta sociedad hedonista nos diga lo contrario. Después y solo después seremos capaces de, al menos, abrir un poco los ojos y darnos cuenta de que allá a lo lejos está el ese pequeño faro que nos guía y que tal vez ha estado siempre ahí aunque no lo hayamos visto antes.

“No es la luz lo que importa en verdad son los doce segundos de oscuridad”
hermosa frase, hermosa canción